Thursday, March 9, 2017

EL MÓDULO número ocho de la prisión de Qezel Hessar contaba con doce celdas de aislamiento en las que, a duras penas, se podía acomodar a un preso. Sin embargo, por decisión de Lajevardi, el entonces jefe de las cárceles iraníes, en cada una de ellas se amontonaban 25 prisioneras políticas. Debían sentarse, dormir o levantarse por turnos, pero el hacinamiento no era la única tortura, ni tampoco la peor.

No comments:

Post a Comment